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CARTAS A SEBASTIÁN PIÑERA

CARTA DE JOVITA ACUÑA

señor presidente.

Mi peticion es que se supone ya que dio cuatro dias de fiestas del 18 de septiembre tambien dara un buen aguinaldo para todas las pensiones de bajos ingresos porque el aumento que dio segun el ipc fue una burla para nuestros ancianos

ud cree que los que votamos por ud pensamos alguna vez que nos iva a tocar un presidente tacaño y que paso con la propuesta de los 40 mil que se suponia iva a dar para agosto

sr presidente las cosas suben todos los dias y los sueldos de los pensionados nada ahi estan estancados le sugiero que tome en cuenta mis peticiones por favor desde ya gracias atte a ud un ser humano.

CARTA DE MARIA PEREZ

claudi_toop_tierna@hotmail.com

 

buenas tardes señor presidente

soy maria perez chilena con rut 12.183.007-8 soy una persona que tiene un sueño de tener mi casa propia pero e tenido tan mala suerte que mi sueño no se a hecho realidad por muchos motivos

soy de escasos recursos una mujer separada y con tres hijas y trabajo al dia para llevar el sustento a mi hogar dentro de eso e podido juntar mis ahorritos para mi vivienda pero todavia no logro nada estuva en una egis que se llama multi casa ahi me llavaron docientos cincuenta mil por incripcion y documentacion y no me hicieron nada y despues me inscribi en otra egi entre casa ahi tuve que pagar siento cincuenta mil pesos mas para documentacion y llevo un año y medio y tampoco hicieron nada

ahora señor presidente tengo que postular sola en julio en el serviu de concepcion y nose con que me van a salir ahora estoy desolucionada porque a mi no me a resultado yo que realmente necesito y otras personas que ya tienen les vuelve a resultar que mas puedo hacer porque a mi me han llevado demasiado dinero y es lo menos que tengo

ahora yo arriendo un departamento con derecho a compra pero los dueños ya me dijeron que si no tengo nada claro de aqui al mes de agosto me desalojaran a la calle

ahi no se que voy hacer estoy desesperada con esta situacion ruego que me disculpe por haber escrito esta carta pero no se usted como autoridad quisas usted puede leerela y dar una solucion a esto que quisas no soy la unica que le llevan y llevan el dinero

   atte a usted una mujer desesperada y espero una respuesta

muchas gracias de ante mano

maria perez concepcion

POR LA BOCA MUERE EL PEZ... O SU VERDADERA IDEOLOGIA

 

 

estoesbuenosaberlo 10 de diciembre de 2009

 

EL PASADO TE PERSIGUE SEBASTÍAN PIRAÑA.

Esta es la intervención del millonario empresario en favor del asesino más grande de la historia de Chile, Augusto José Ramón Pinochet Ugarte. Piñera clamaba por el regreso del Dictador a Chile, cuando éste estaba detenido en Londres. Hoy se desmarca de este vinculo que le valió millonarias ganancias. A dos años de la muerte del dictador, Piñera se sube nuevamente al estrado para vender su particular democracia. UN PAíS SIN MEMORIA, ES UN PAÍS SIN HISTORIA.

CARTA DE UNA PROFESORA

Autor: Marina. (profesora.luz@mail.com   )

Mi  respetado señor presidente que emoción al sentir que me dirijo a usted.

Soy una mujer quizás como tantas chilenas que caminan por nuestra patria desesperadas y ya  acabadas por algunas personas que se sienten poderosas o dioses  por  el hecho de ser jefes de alguna sección. soy una profesora de educación general básica, Licenciada en educación  muy tarde pude cumplir mi sueño de ser maestra recién a los  44 años con mucho orgullo y sacrificios pude cumplir el sueño de tener mi título universitario, pero sin embargo todo esa alegría de haber cumplido mi sueño  nuestro sistema  me lo ha destruido , ya que me ha costado mucho conseguir trabajo, aparentemente por mi edad ( 51 ) he vivido de reemplazos estos últimos años, pero este año 2010 ya no me han considerado para nada, me siento muy mal con todo esto, no encuentro trabajo como profesora, ni nada!

Exceptuando que en un nombrado hotel de mi ciudad me consideraron como mucama, pero  al solicitar mi Rut revisaron  mis deudas en DICON  y me dijeron que volviera a postular  cuando solucionara mis problemas económicos…

Señor presidente. Estoy consumiéndome de la tristeza al ver que las puertas se me cierran, mi familia  la componen  mi mamita, la cual tiene una afección a su corazón, mi hija la cual sufre de diabetes y síndrome de Reynold   y una nieta la  cual sufre de obesidad mórbida, mi familia es pequeña, pero con graves problemas de salud . Yo soy la jefa de hogar, quien mantiene nuestra casa, la que debe traer el pan día a día….

Como toda mujer chilena soy trabajadora y me las ingenio  vendiendo café y pan durante toda la  noche a las afuera de un consultorio también me ayudo limpiando los  autos que van llegando…muchas veces mientras realizo esta labor voy llorando ,no encuentro consuelo, me siento tan sola  y sabe lo que más me aniquila es cuando miro a mi familia y saber que les he fallado… y así voy enfrentando el nuevo día  me alcanza para comprar el pan y algo para el almuerzo, pero eso  no me  es suficiente…..

No sient o vergüenza, ni orgullo en pedirle que me ayude, se lo  pido por mi familia! Solo necesito un trabajo  para sostener mi casa, ya no quiero seguir viviendo de sobresaltos, de cobradores, del  fiados de almacén, de cortes de agua y  luz…

Gracias por leer mi carta.

Le deseo muchas bendiciones en su gobierno, que  Dios lo guie y el espíritu santo lo acompañe querido presidente.

INSPECCION DEL TRABAJO

Sr. Presidente
Sebastian Piñera
Presente.
 
Junto con saludarlo, quisiera decirle que mi familia voto por usted, porque tenemos la esperanza de un cambio, sobre todo para nosotros los pequeños empresarios que tenemos que sufrir el dia a dia los abusos de la inspección del trabajo.

 

Las multas de menor valor que nos han sacado es de $1.500.000 (un millón y medio se pesos) sin ninguna posivilidad de poder defendernos porque hoy la ley esta echa para los ladrones.

 

Hace un dia atras nos a sacarón un parte de $2.000.000 sin escrupulos que con esta situación nos dejan en quiebra. otro más de los pequeño empresarios que este pais mata. siendo que cumplimos fielmente con los pagos de los trabajadores (sueldos e imposiciones al dia mes a mes).

 

Nos da mucha pena que no nos reconozcan el esfuerzo que hemos realizado por años.

 

Espero que pronto se le ponga fin a este abuso que se nos da por querer hacer todo bién.
 
Gracias

margarita romero

CARTA DEL COMITÉ DE DEFENSA Y RECUPERACION DEL COBRE

miércoles 17 de marzo de 2010

www.recuperemosnuestrocobre.blogspot.com

 

Carta al Presidente electo.




Sr.
Sebastián Piñera E.
Presidente de la República
Presente


Su Excelencia:

EL COMITÉ DE DEFENSA Y RECUPERACION DEL COBRE, se permite dirigirse a Ud. para manifestarle la preocupación que nos nace por el poco espacio que su gobierno le estaría dando a la principal riqueza de Chile, el cobre, en el financiamiento de la reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto y el maremoto, costo que según algunas estimaciones bordearía los 30 mil millones de dólares.

Nuestra preocupación nace del hecho que Ud. declaró a los medios de comunicación que, para hacer frente a los gastos de reconstrucción, se utilizaría una parte de los fondos que el país tiene ahorrado en el extranjero, y por otra parte se recurriría a préstamos del sistema financiero internacional, pero no se dice una sola palabra de sacar recursos de la principal riqueza de Chile, el cobre, imponiendo un nuevo tributo a las empresas mineras extranjeras, que hasta la fecha poco o nada han aportado a nuestro país.

Todo el país sabe que los recursos obtenidos por el alto precio del cobre, fueron alrededor de 25 mil millones de dólares, que fueron aportados casi en su totalidad por Codelco, fueron ahorrados en el extranjero precisamente en previsión de las contingencias que pudiera atravesar nuestro país en el futuro, sin embargo hoy, cuando estas contingencias ocurrieron, se nos dice que se utilizará solo una parte de ese ahorro en la reconstrucción y para el resto se recurrirá a préstamos internacionales. Recurrir a créditos cuando el país dispone de los fondos necesarios, no tiene ninguna justificación financiera y menos aún desde un punto de vista económico, puesto que según informaciones entregadas por la prensa especializada, por nuestras reservas se nos paga apenas un 3,5% de interés, mientras que por los créditos que podamos recibir se debe pagar a lo menos el doble en intereses. Es un muy mal negocio solicitar préstamos en vez de utilizar nuestras propias reservas.

El endeudamiento en el extranjero solo se justificaría en el caso que las reservas depositadas en el extranjero fueran en la actualidad muy inferiores a los 30 mil millones que se requerirían para la reconstrucción. Por esta razón Sr. Presidente, nos parece que antes que nada su gobierno debe entregar una cuenta pública respecto a cuál es el monto de las reservas invertidas en el extranjero que hereda su gobierno.

Pero más allá de esas reservas generadas por el cobre y principalmente por Codelco, lo que nos preocupa es que en ningún momento Ud. o miembros de su gobierno se hayan manifestado a favor de la aplicación de nueva tributación a las mineras extranjeras para financiar la reconstrucción y el desarrollo de nuestro país. Por esta razón, Sr. Presidente, nuestra organización se ha permitido proponerle dos ideas para que sean estudiadas por su gobierno, con el fin de financiar la reconstrucción y el necesario desarrollo de nuestro país.

Primero.- Un tributo igual al 10% de las ventas, similar al que hoy afecta a Codelco en beneficio de las Fuerzas Armadas, pero que esta vez deben pagar por un período de 5 años todas las grandes empresas mineras privadas.

Segundo.- Un aumento en forma permanente del Impuesto Adicional a la Renta de 35 a 40%.

Estos tributos tienen la ventaja que no están afectos a la invariabilidad tributaria que beneficia a estas empresas, puesto que la invariabilidad tributaria del artículo 11 ter del DL 600, acordada por la Ley 20.026 de Impuesto Específico a la Minería, afecta solamente a este mismo impuesto específico, a las patentes mineras e impide que se les pueda aplicar una verdadera regalía minera, pero dicha invariabilidad no se aplica al impuesto a la renta, puesto que estas empresas renunciaron a la invariabilidad que les otorgaba el 11 bis para someterse solo a la invariabilidad del 11 ter del DL 600.

Mediante estos tributos, el cobre, a través de las grandes mineras, podría efectuar una contribución importante a la reconstrucción y el desarrollo de nuestro país. En el pasado, nuestro cobre contribuyó a financiar la segunda guerra mundial y la guerra de Corea, cuando los EEUU mediante el Allied Metal Board, obligaron a nuestro país a vender su cobre a menos de la mitad del precio de mercado, lo que significó cerca de 15 mil millones de dólares actuales de pérdidas para nuestro país. Es por ello que ahora, con la batalla que se debe dar en los próximos años por la reconstrucción y el desarrollo de nuestro país, el cobre también debe hacer su contribución mediante la aplicación de uno de los tributos que proponemos.

Pero no solo se trata de aumentar la tributación de las mineras extranjeras, ello también debiera ser acompañado de medidas complementarias para impedir o disminuir la evasión tributaria que se produce por los muchos resquicios que permite nuestra legislación tributaria, por ello nos permitimos acompañar en anexo, una proposición que hace años atrás nos solicitó la UDI, después de varias reuniones que sostuvimos con parte de su directiva incluido su presidente de entonces Sr. Pablo Longueira.

Sr. Presidente, Ud. ha llamado a la Unidad Nacional para reconstruir Chile, y por ello le solicitamos que el cobre también participe en esta unidad nacional.

Le saludan atentamente

Julián Alcayaga O. Miguel Avalos O.
Presidente Secretario


Jorge Lavandero I. Arturo Moreno C.
Director Director

CARTA ABIERTA DE UN MAPUCHE A PIÑERA

"NO REPRESENTO A NADIE Y POR LO MISMO, A TODOS"

 

 


Pedro Cayuqueo

The Clinic

www.theclinic.cl

 

 

 

 

 

 

 

Sr. Presidente:

 

Se preguntará quién soy y por qué le escribo. También, seguramente, a quién represento. Entrando en materia, soy un periodista mapuche, originario de una reducción del sector de Entre Ríos, en las cercanías de Temuco. Desde hace 7 años dirijo un periódico que trata de dar cuenta del acontecer mapuche en el sur de Chile y Argentina. En ello hemos estado y en ello persistiremos durante su mandato. Sepa que le escribo para rememorar una antigua tradición epistolar que nuestros abuelos mantuvieron con sus antecesores en La Moneda. Es usted, desde el 11 de marzo, el 40 presidente de Chile, partiendo el conteo desde Blanco Encalada y dejando de lado –nobleza obliga- a directores supremos y dictadores. Créame que hasta el presidente Aníbal Pinto, nuestros ancestros se cartearon a menudo con los primeros mandatarios. Nada raro a decir verdad. Se trataba por entonces de dos países distintos y la diplomacia prevalecía con sus códigos. Déjeme contarle que dichas cartas sirvieron para algo más que saludos protocolares o el mero anuncio del envío o retiro de algún embajador nuestro en la capital. Sirvieron también para recordar, los nuestros a los suyos, la vigencia de antiguos pactos; el de respetar la frontera en el río Bio Bio el principal de todos ellos. Y es que sin Internet y menos aun el sobrevalorado Twitter, dichas cartas constituyeron una valiosa herramienta de comunicación. Fueron, como sospechará en este punto, un verdadero canal de dialogo político y abordaje de controversias.

 

“Señor Presidente Montt. He tenido una junta con mis caciques y también con mis otros aliados y me han facultado poner escritas nuestras palabras en este papel… Tu Intendente Villalón ha vuelto a pasar el Bio Bio a robar otra vez animales con cañones y muchos aparatos para la guerra, trayendo, dicen, mil quinientos hombres, y todo lo que hizo fue quemar casas, sembrados, hacer familias cautivas, quitándoles de los pechos sus hijos a las madres que corrían a los montes a esconderse, mandar cavar las sepulturas para robar prendas de plata, matando hasta mujeres cristianas… Te digo esto para que sepas la verdad… Si este Intendente vuelve a pasar el Bio Bio con gente armada, ya no podré contener a los indios y no sé cual de los dos campos quedará más ensangrentado… Presidente, abre tu pecho y consulta mis razones. Yo se que vos Presidente tienes tanta gente y caballeros. Puedes mandar uno que venga a hablar de paz… Mi nación no hará nunca la paz con Villalón… Espero tu contestación”. Magñil Bueno, Toqui General. Septiembre 21 de 1860.


Tal era, don Sebastián, el tenor de muchas de las cartas que recibían desde el sur quienes lo antecedieron al mando de la República. Si alguna duda tuviera de su autenticidad, ruego a usted chequear la edición de “El Mercurio” de Valparaíso del 13 de mayo de 1861. No la encontrará en ningún quiosco de la esquina, pero si en la Biblioteca Nacional. Sección Periódicos, sala Microformatos, para ser más exacto. Sepa usted que el último en recibir una de ellas fue su colega Aníbal Pinto. Tal sería su mala comprensión de lectura que donde decía “detener los abusos” el entendió “cargar los obuses”. Y así lo hizo don Sebastián. Apenas finalizó la Guerra del Pacífico, invadió con su ejército vencedor nuestro territorio, arrasando literalmente con todo a su paso. ¿Vio “Avatar”, la última cinta de James Cameron? Por lo ajetreado de la campaña electoral es probable que no. Pero más de alguno de sus nietos le debe haber hablado de ella. Y si no es así, se la recomiendo. Al presidente Evo Morales dicen que le encantó. Atrévase y escape uno de estos días a su sala de cine más cercana. Le sugiero la vea con los lentecitos 3D, algo inapropiados para su alta investidura, pero efectivos a la hora de apreciar en todas sus dimensiones los alcances de la crueldad y la codicia.


¿Qué tendrán que ver los mapuches con una película de Hollywood?, se preguntará usted a estas alturas. Fíjese que mucho. Y no solo los mapuches, también los aymaras, quechuas, shuar, sarayakus, mayas, mixtecos, cheyennes y un largo etcétera. Y es que cualquier historia de invasión y despojo territorial, desde “Pocahontas” a la sofisticada “Avatar”, no hace más que recordarnos la magnitud de nuestra propia tragedia histórica, el guión de nuestras propias existencias como pueblos. Fue lo que sucedió con los mapuches tras aquella carta mal leída por el Presidente Pinto: invasión, asesinatos, robos y pillaje. Tácticas de tierra arrasada, arribo de colonos extranjeros y confinamiento de los sobrevivientes en campos de refugiados. En su tiempo dichos lugares fueron bautizados como “reducciones”. Sin embargo, en un arranque de originalidad, la Ley Indígena los rebautizó en los años 90’ como “comunidades”. ¡Vaya muestra de humor negro, no le parece a usted! Son aquellos lugares plagados de pinos y eucaliptos que de seguro visitó en su campaña por Lumako, Angol, Collipulli o Los Sauces ¿Los recuerda? haga un poco de memoria; los lonkos octogenarios con quienes compartió un vaso de bebida Cola; los niños con plumitas y a pie pelado que danzaron ante usted simpáticos ritmos; las jovencitas con sus joyas de plata y cintas de colores que lo atendieron bajo el quemante sol; el pebrecito, la sopaipilla, el asadito de cordero.


¿Ya las recuerda? Debería don Sebastián. Según las estadísticas, gran parte de sus miembros lo favorecieron con el voto en segunda vuelta. Y es que más allá de la demagogia escencialista de algunos, el izquierdismo de otros y el indigenismo de unos cuantos, los mapuches –especialmente en los campos- al final del día resultan bastante conservadores. Lo era una tía, que en paz descanse, y lo fueron gran parte de mis tíos, hijos de prósperos comerciantes de ganado devenidos por obra y gracia del colonialismo chileno en pequeños agricultores de subsistencia. Mi tía, de estar viva, habría votado por usted, se lo aseguro. Recuerdo el día en que falleció Pinochet y su infinita tristeza por el “caballero aquel”. “Mató gente, pero pucha que era generoso”, razonaba aquel día, recordando sin duda las pensiones asistenciales, los títulos individuales de dominio y uno que otro cuatrero molesto flotando río abajo en el Cautín. Mi tío, orgulloso y obstinado como pocos, de seguro lo habría espantado con los perros de acercarse usted siquiera medio metro. Lejos del conservadurismo de mi tía, al viejo siempre le atrajeron las ideas socialistas. Se hizo comunista leyendo libros, solía decir. Pero no en la universidad, sino robándole horas al sueño tras largas jornadas hombreando sacos en los fundos del Maule. Tal vez por ello admiraba a Allende. Tal vez por ello, el día en que murió Pinochet, se bajó solito y de puro contento una garrafa de tinto bajo las estrellas.


Y es que mapuches los hay para todos los gustos, don Sebastián. Algunos más a la derecha, otros a la izquierda y uno que otro merodeando por el centro. Como en toda sociedad, como en todos los pueblos, que ello es lo que somos y no precisamente un regimiento. Un pueblo don Sebastián, un colectivo con historia, que carga -a ratos humilde, a ratos orgulloso- con sus héroes y sus victorias, con sus villanos y sus derrotas. Somos un pueblo don Sebastián, por más que la bendita Constitución nos niegue dicho carácter y que la bancada parlamentaria de su coalición solo nos tolere como folclore o atractivo de feria costumbrista. ¿Es tan difícil reconocer que somos una nación? No debería serlo, en absoluto. Somos uno de los pueblos indígenas más numerosos del continente, compartimos patrones culturales, una determinada forma de ver el mundo, un territorio al que sentimos como nuestro hogar y, por si fuera poco, una lengua que si bien amenazada, lejos está por lo pronto de desaparecer. “¿Qué es lo nacional? Cuando nadie entiende una palabra del idioma que hablas”, sentenció el dramaturgo Johann Nestroy. Si usted y yo somos chilenos, don Sebastián, ramtueyu kimnieymi ñi nütram, fewla? chem pieyu, chem pimi? tami tuwün ka inche trawüniekelayngün, wingkangeymi ka mapuchengen, ka mollfüng nieyiñ. Feley kam Felelay? De esto trata a grandes rasgos el conflicto. De hablar y no entendernos. De dialogar y no poder (o querer) escuchar al otro. De mirarnos y no reconocernos ustedes como iguales en nuestra diferencia.


Hay jóvenes de mi pueblo que tampoco lo quieren escuchar ni reconocer a usted, don Sebastián. Cansados de atropellos, hastiados de falsas promesas, han optado por el camino de la rebeldía. En promedio no sobrepasan los 25 años. Y muchos de ellos ya purgan largas condenas de cárcel en diversos penales del sur. Se los acusa de terrorismo en base a una singular legislación, heredada de la dictadura militar y que homologa en Chile el derribo de un avión comercial en Manhattan, la explosión de un cochebomba en Bagdad y la quema de un galpón con fardos en Ercilla. Surrealismo puro, podrá coincidir conmigo. Todos ellos sueñan con el País Mapuche de nuestros abuelos. Lo extrañan, lo añoran, lo reivindican y lo garabatean en los muros. Tres jóvenes han pagado con su vida este atrevimiento. Balas policiales acribillaron a dos de ellos por la espalda, agentes del Estado, cuyos sueldos pagan los impuestos de todos los chilenos, fueron los responsables. Todos gozan no solo de absoluta impunidad, sino también del aplauso cómplice de sus mandos civiles y uniformados. ¿Puede usted, don Sebastián, evitar que nuevos jóvenes derramen su sangre en los campos del sur? No los minimice, no los ignore, no los estigmatice. Busque dialogar con ellos. Sus ideas, por minoritarias que sean según las encuestas de Libertad y Desarrollo, constituyen parte de la arcilla con que moldeamos hoy nuestro futuro. No desate sobre ellos una jauría


Si en algo lo tranquiliza, no será usted el primer gobernante en afrontar dicho desafío. Ejemplos en otras latitudes tiene de sobra. En su momento, el fascismo español optó frente a las reivindicaciones vascas, gallegas y catalanas por la inconducente lógica de los calabozos. En la otra frontera ideológica, mismo camino siguieron los jerarcas soviéticos al aplastar con el buldózer de la integración las reclamaciones nacionales de chechenos, armenios y osetios, entre otros pueblos. Sepa usted que ambos extremos fracasaron en su intento. España, sacudida de Franco, encontró finalmente en las “Autonomías Regionales” un camino para pacificar espíritus y dar cauce político a un reclamo que interpelaba a diario su democracia. Nostálgicos del dictador pronosticaban con ello el fin del estado español. Nada de aquello sucedió, claro está. Cierto es también que hay quienes nunca aprenden. Los mandatarios rusos, por ejemplo. Y es que tras el derrumbe de la URSS, el histórico abordaje militar del llamado “problema de las nacionalidades” continuó intacto. Los tanques y la fuerza bruta siguieron marcando en los 90’ la agenda del día en muchas de las pobrísimas repúblicas del Cáucaso. Sucede hasta nuestros días don Sebastián. Es cosa de sintonizar por las tardes Telesur o CNN. O Chilevisión después de Yingo, si así lo prefiere.


Una pregunta queda en el aire, lo reconozco. ¿A quién represento? En verdad a nadie don Sebastián. Ni a mi reducción, ni al partido mapuche donde milito, ni al periódico que dirijo. Mucho menos a mi pueblo. No represento a nadie y por lo mismo, a todos. A todos quienes leyendo estas líneas sientan que se hace necesario un abordaje distinto del mal llamado “conflicto mapuche”, extraña denominación acuñada por El Mercurio y que deja fuera, olímpicamente, el componente chileno de todo este entuerto. A todos quienes creen es posible construir un nuevo tipo de relación entre ustedes y nosotros, una donde la diversidad de lenguas, saberes y culturas no sea sinónimo de amenaza o antesala de apaleos. No represento a nadie don Sebastián, pero créame que son muchos quienes comparten conmigo el trasfondo de esta misiva, que no es otro que dar una oportunidad a la palabra. O a las letras. Consultado de por qué los mapuches no habíamos construido jamás grandes pirámides o grandiosos templos, un gran poeta de mi pueblo respondió que nuestro principal monumento era la palabra. Puede que también lo sean las letras, que es la forma en que las palabras de nuestros abuelos se volvieron cartas para seguir existiendo. Letras ajenas, don Sebastián, pero incorporadas por la necesidad de los suyos colonizar y los míos de resistir.

 

En este punto me despido de usted. Guarde cuidado, no espero respuesta oficial alguna de su parte. Ocupado estará en innumerables asuntos de Estado. Tampoco fantaseo con algún acuse de recibo de esta carta. Me conformaría con que alguno de sus asesores la mencione algún día, aunque fuera solo anecdóticamente al pasar.

 

Atentamente a Usted,

 Pedro Cayuqueo

 

XENTILEZA DO:   COSAL   A CORUÑA

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE ELECTO DE CHILE

Excmo. Sr. Sebastián Piñera

Presidente Electo de la República de Chile

 

He sido (y sigo siendo) uno de sus más encarnizados adversarios. Le confieso que me opongo a toda política neoliberal, pero la situación catastrófica que vive nuestra Patria me obliga a buscar algún nexo que me permita unir mi colaboración al esfuerzo que Usted tiene como prioridad: reconstruir Chile. Ese nexo existe y no es un lazo débil: los dos somos chilenos.

 

Se que mi aporte es ínfimo, pero creo que el mar esta hecho de gotas y en estas circunstancias, el patriotismo nos obliga a unir todos los esfuerzos en la Reconstrucción.

 

Hace muchos años, desde inicios del siglo pasado hasta el año 73 existió la sana costumbre de dar al nuevo Presidente un margen de tres meses de respeto. En ese lapso nadie criticaba al Gobierno y todos acataban sin reclamar las nuevas disposiciones políticas.

 

Creo necesario restaurar esa costumbre y por eso pido, ruego a todas las chilenas y chilenos que no se ataque al Poder Ejecutivo durante los tres primeros meses de Gobierno. Nada de críticas, nada de ofensas.

 

Si fuese necesario –dentro de ese plazo- oponerse a una ley o a una decisión del Primer Mandatario, ruego, pido a todas las chilenas y a todos los chilenos que lo hagan con fundamento de causa, con altura de miras y orientando la oposición al bien común que es el Bien Supremo de la Nación.

 

Por  mi parte, no sólo me comprometo a no atacar, ni criticar al nuevo gobierno, sino a darle todo mi apoyo, sin contrapartida, sin pedirle nada a cambio, por el bien de Chile.

 

Por las miles de chilenas y de chilenos que han sido damnificados por la furia de la Madre Naturaleza. Tiene usted mi palabra. Sr. Presidente.

 

Máximo Kinast Avilés

CI 2274418-6

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